
Angina roja, angina blanca: la distinción parece evidente sobre el papel. Una presenta amígdalas hinchadas y rojas, la otra las cubre con un revestimiento blanquecino. En la práctica médica actual, esta clasificación visual ya no es suficiente para orientar la atención. Lo que importa para el médico es determinar si la infección es viral o bacteriana, ya que es esta información la que decide el tratamiento.
Aspecto de las amígdalas: un índice engañoso para el diagnóstico
La mayoría de los contenidos dirigidos al público presentan el color de las amígdalas como el criterio central. Las amígdalas rojas y hinchadas indicarían una angina roja (eritematosa), mientras que un depósito blanco o grisáceo en las amígdalas señalaría una angina blanca (eritemato-pultácea).
Esta distinción visual existe efectivamente en el examen clínico. Sin embargo, no permite diferenciar entre un origen viral y uno bacteriano. Amígdalas rojas o blanquecinas pueden aparecer en ambos casos, ya sea por un virus (adenovirus, virus del herpes) o por una bacteria (estreptococo beta-hemolítico del grupo A).
Comprender la diferencia entre amígdala roja y blanca sigue siendo útil para describir lo que se observa, pero el médico nunca se detiene en este único criterio para decidir un tratamiento antibiótico.
Angina viral y angina bacteriana: tabla comparativa de signos clínicos
La verdadera línea de separación pasa entre la angina viral y la angina bacteriana. Aquí están los criterios que el médico evalúa durante la consulta.
| Criterio clínico | Angina viral | Angina bacteriana (estreptococo A) |
|---|---|---|
| Frecuencia en adultos | Amplia mayoría | Minoría |
| Inicio de los síntomas | Progresivo | Brutal |
| Fiebre | Moderada | A menudo elevada |
| Tos, resfriado asociados | Frecuentes | Generalmente ausentes |
| Ganglios cervicales dolorosos | Posibles | A menudo presentes y sensibles |
| Aspecto de las amígdalas | Rojas o blanquecinas | Rojas o blanquecinas |
| Tratamiento antibiótico | No indicado | Amoxicilina (duración de seis días) |

La última línea de la tabla confirma el desafío: un antibiótico solo tiene interés frente a una angina bacteriana. Prescribir antibióticos basándose únicamente en el aspecto visual de las amígdalas llevaría a tratar innecesariamente a la mayoría de los pacientes, dado que la gran mayoría de las anginas son de origen viral.
Puntuación clínica y TROD angina: las herramientas que reemplazan la observación visual
Dado que el color de las amígdalas no decide, el médico se apoya en dos herramientas complementarias.
La puntuación clínica
Se evalúan varios signos juntos: brutalidad de aparición del dolor, nivel de fiebre, presencia o ausencia de tos y resfriado, adenopatías cervicales dolorosas. Ninguno de estos criterios es fiable de forma aislada, pero su combinación orienta hacia una probabilidad viral o bacteriana.
La prueba de diagnóstico rápido (TROD angina)
El TROD detecta la presencia del estreptococo del grupo A en pocos minutos, directamente en el consultorio o en la farmacia. Es el único examen que confirma o excluye un origen bacteriano con una fiabilidad suficiente para decidir la prescripción de antibióticos.
- La muestra se toma mediante un hisopado en el fondo de la garganta, sobre las amígdalas.
- El resultado está disponible en pocos minutos durante la consulta.
- Un TROD positivo orienta hacia un tratamiento con amoxicilina durante seis días, de acuerdo con las recomendaciones de la Alta Autoridad de Salud.
- Un TROD negativo indica un origen viral en la gran mayoría de los casos: no antibiótico, solo tratamiento sintomático (analgésicos, antipiréticos).
El TROD se recomienda tanto en niños como en adultos antes de cualquier antibioterapia. Prescribir un antibiótico sin TROD se considera hoy en día una práctica a evitar.
Síntomas comunes a ambas formas de angina y señales de alerta
Ya sea roja o blanca, viral o bacteriana, la angina comparte un conjunto de síntomas que el paciente siente desde los primeros días.
- Dolor de garganta con dificultad para tragar (disfagia), a menudo bilateral.
- Fiebre entre 38 y 39 grados, a veces más alta en las formas bacterianas.
- Fatiga y sensación de malestar general.
- Amígdalas visiblemente hinchadas, ya sean uniformemente rojas o cubiertas con un revestimiento blanco.
En el niño, pueden acompañar a la infección trastornos digestivos (náuseas, dolores abdominales). La angina es contagiosa a través de la saliva, la tos y el contacto con objetos contaminados. Después del inicio de una antibioterapia, la contagiosidad disminuye notablemente en los dos primeros días.

Cuándo consultar a un médico sin esperar
Una angina clásica de dolor de garganta suele curarse en pocos días. La consulta se vuelve urgente si la fiebre supera los 39 grados sin responder a los antipiréticos, si el dolor impide cualquier deglución (incluidos los líquidos), o si aparece una hinchazón visible de un solo lado de la garganta (sospecha de flemon periamigdalino).
En el lactante o la persona inmunodeprimida, cualquier angina justifica una consulta rápida, ya que el riesgo de complicaciones es mayor.
La clasificación roja o blanca sigue siendo un vocabulario común y útil para describir lo que se observa en la garganta. No constituye una herramienta de diagnóstico fiable. Solo el TROD angina permite distinguir una infección viral de una infección bacteriana y evitar una prescripción de antibióticos innecesaria. Ante un dolor de garganta con fiebre, el enfoque más fiable sigue siendo consultar a un médico o un farmacéutico capacitado para realizar esta prueba.